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Hacer bien mi trabajo, no es suficiente

Por: Manuel Pajarín Vergara

Hasta mediados de la década de los ochentas del siglo pasado, hacer bien mi trabajo era suficiente. Se valían las ‘islas’. Regularmente cada quien era solo responsable de su propio desempeño. Temas como el ‘clima laboral’, ‘ambiente laboral’, ‘encuestas de satisfacción’, ‘desarrollo organizacional’, ‘trabajo en equipo’, ‘comunicación asertiva’, ‘liderazgo de equipo’, ‘resilencia’, ‘milla extra’, ‘cadena del servicio’, ‘valor agregado’, ‘responsabilidad social empresarial’, ‘cliente interno y externo’, y otros conceptos; eran lujos propios de corporaciones internacionales y empresas sofisticadas. Supermercados, almacenes de ropa, zapaterías, restaurantes, farmacias, panaderías, mueblerías y otros negocios en Panamá, vendían y crecían sin estas prácticas ni complicaciones estratégicas; para incentivar a los empleados y a la comunidad. La mayoría de estas empresas estaban enfocadas a repetir satisfactoriamente sus mejores prácticas, mes a mes, para el logro de la estabilidad financiera y la generación de ganancias. Igualmente la expectativa de desempeño con los empleados era igual de llana y sin complicaciones. Bastaba con que me explicaran lo que necesitaba saber, darme un período de tiempo de aprendizaje, las herramientas, y lo demás, quedaba en mis manos (del empleado). Se suponía o se daba por entendido, que se esperaba de mí un rendimiento óptimo, y valer con mi trabajo, cada centavo de mi salario. Pero, entonces, ¿cómo sobrevivían las empresas de antaño sin estas prácticas? ¿Cómo lograron muchas de ellas crecer y perdurar? Simple, para la época, era suficiente con sólo trabajar duro y hacer las cosas bien. El problema es que las cosas han cambiado. Necesidades nuevas, clientes más exigentes y conocedores, avance tecnológico sin precedentes, globalización, megatendencias, fusiones entre mega-corporaciones, problemas con el medio ambiente, y otros, han generado un mundo diferente.

El mundo de los negocios, por ende, ha cambiado también en Panamá. Su evolución no se ha detenido a pesar de nuestras creencias y valores. Estos nuevos factores han ocasionado hoy en día, la necesidad de reevaluar nuestro ‘rol’ como empleados o colaboradores.  Es importante que comprendamos que no solo ‘trabajamos en equis empresa’, sino que formamos parte de una ‘estructura integral’, de un organismo vivo, en constante evolución. Organismo que tiene expectativas, que tiene una visión y una misión de existencia. Que tiene una responsabilidad social y con el medio ambiente y no solo con la rentabilidad y las ganancias. Que exige nuestro compromiso con el logro de los objetivos de la empresa y que nos importe. Que necesita que controlemos los gastos. Que es necesario trabajar en equipo, y no en islas. Que requiere la entrega de servicio esmerado a mis compañeros de trabajo, proveedores y a los clientes externos. Y a tiempo, no cuando al fin pude terminar. Sí, esperan más de nosotros que antes. También hay cada vez más empresas que compiten en los mismos mercados y servicios.

Cumplir mis tareas al 110% no es suficiente, hoy en día. Como tampoco lo es llegar siempre a tiempo, no faltar nunca, ser honesto, honrado, prudente y esforzado.  Ya no es suficiente tener estudios académicos, experiencia y conocimiento probado en el oficio.

En este siglo, como empleado es importante también:

  • Ser parte del equipo, e identificarme con él.
  • Saber crear relaciones saludables y sostenibles con todos los miembros de la empresa. Respetar a los demás (especialmente si tengo gente bajo mi mando).
  • Capacitar a otros. Ser ejemplo para gente nueva.
  • Formar parte de las actividades extracurriculares que fomente la empresa: ligas deportivas, reinados, Convenciones de un fin de semana, seminarios, proyectos comunitarios, obras sociales y otros. Todo esto con la finalidad de generar ‘experiencias de roce y acercamiento’ que estrechen de forma correcta y justa, los vínculos emocionales entre los individuos, miembros del ‘equipo’. 
  • Identificarme con ella (la empresa).
  • Comprender su funcionalidad, su operación, especialmente los trabajos que no desempeño.
  • Conocer sus estrategias. De marketing, de managment (si soy Supervisor), de Productos y otros.
  • Compartir sus valores corporativos y practicarlos. Evitar que sean palabras impresas en un pergamino que alguien de Recursos Humanos puso dentro de un marco y lo colgó sobre una pared, para decorar el lobby de la recepción.
  • Ser capaz de rendir cuentas por los deberes y responsabilidades a mi cargo (Accountability), sin culpar a otros o a sistema alguno.
  • Lograr más con menos recursos. Cuidar sus activos como si fuesen míos.
  • Ser proactivo. Aunque ‘ese’ no sea mi trabajo, ni mi cliente.
  • Comprender que todo lo que ‘hago’, afecta directamente los resultados de la empresa. Aunque yo piense que mi labor o responsabilidad es insignificante o pequeña.
  • Comprender que todo lo ‘digo’ afecta directamente en el ‘ambiente y el clima laborar’.
  • Ser líder de mí mismo.
  • Ser intenso en lo que hago. Apasionado, capaz de inspirar a otros.
  • Capacidad para aceptar retroalimentación. O sea, no enojarme cuando me llamen la atención o me digan algo que tengo que mejorar.
  • Actitud positiva.
  • Habilidad para resolver problemas. Incluyendo los de los clientes molestos.
  • Capacidad y fluidez de expresión oral y escrita. Coherencia y asertividad al compartir mis ideas.
  • Que me guste la gente. Nada de amargaditos.
  • Disfrutar nuevos retos.
  • Adaptabilidad al cambio. Nada de ‘no me quiten mi zona de confort’.

Pero, ¿estas cosas no han sido importantes desde siempre? ¿Antes no esperaba mi empleador esto de mí? Bueno en realidad, sí, siempre se ha esperado esto de mí como empleado. Lo que ocurre es que ahora no solo les sirven a las corporaciones, también las necesitan con urgencia las micro empresas. Y aclaro, sea donde sea que usted labore, estas expectativas son correctas, por parte del empleador. Después de todo, nadie trabaja gratis tampoco, ¿no?

Una respuesta a Hacer bien mi trabajo, no es suficiente

  1. Yessica Castillo dijo:

    Extiendo nuestras felicitaciones y bendiciones a Usted, MPV, consejeros por su gran labor  de  enriquecer y promover la pasión por este Artículo destacado HACER, BIEN MI TRABAJO NO ES SUFICIENTE.
    En especial:
    "SER INTENSO EN LO QUE HAGO. APASIONADO, CAPAZ DE INSPIRAR A OTROS".
    Confiada de poder participar en otra ocasión.
    Le saluda cordialmente,

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